domingo, 19 de octubre de 2014

Huesos

Sus costillas como un arpa. 
Sabes, soy una amante de la delgadez extrema. 
De lo pobre. 
Del blanco. 
Del espacio. 
Del vacío. 

Sus clavículas como espinas. 
Me encantan los picos. 
Lo saliente. 
Las rocas erosionadas a golpe de granizo. 
Me deshago perfilando nudillos, rodillas, tobillos...
Sus vértebras marcadas. Como la columna vertebral de un cocodrilo. 


sábado, 18 de octubre de 2014

Gracias, paz y gloria

Capto una instantánea del espejo mientras sucumbimos al placer de estar vivos. Mientras creces tú en mí y reduzco yo en ti mis desdichas. Mientras el espejo es partícipe del subibaja de mis caderas. De tus manos que apresuran. De la respiración que se acelera. De mi piel que se escama. De tus labios que suplican. De mis muslos que ahora ahogan. De los cuerpos que trascienden y deshacen algo tan vano y superfluo como el sexo mientras duermen piel con piel. 
A ti, gracias. 
A mí, la gloria. 
Aquí, la paz.

viernes, 10 de octubre de 2014

Roto el espejo.

Y a quién voy yo a suplicar. Si la vida se muestra sola. Si yo me creí arropada y estoy desnuda, fría, sucia, pequeña y sola. 
Retorné a la raíz por el abrigo y lo hallé desgastado, roto, quemado. 
Caminé por un desierto de ruegos a mi vuelta y te encontré oasis. 
Bebí de tu agua, creí calmar mi sed, enjuagué mi cara opaca, alcé la mirada y ya no estabas. Espejismo, grité. Otro espejismo. Como tantos. Como todos. Si no, quién? Sino nadie. Aquí yo la única. Vago en un limbo, camino solares, arrastro sal de llanto, escuezo heridas supurando. Vivo un calvario. Desierto de sombras. Espero la mano. No llega. Estoy muerta y me creo vida. 

domingo, 5 de octubre de 2014

Perdona si te llamo amor.

El amor como individualismo, como dijeron mi hermana y Zizek, me parece extremadamente violento. Qué manera de amar es esa, la de focalizar toda tu energía, todo tu... "amor" , en una sola persona. Pero qué clase de suicidio es ese. No creo en la fidelidad prostituida que hemos comprado. El amor hacia un solo individuo, amor individual, víctima del dualismo. Vivido desde dos perspectivas, desde dos percepciones, nadie sabe cuánto de equilibradas y cómo de comparadas con un punto imparcial, con una visión ajena, real. No infectada de la enajenación producida por la emoción de la concentración de dicho "sentimiento" en un solo ser.
No estamos preparados para lidiar con una relación con toda la mierda que llevamos a la espalda. 
Querida humanidad, estamos enfermos y el contagio no es la cura. Cargar al prójimo con todos nuestros bultos y heridas, me parece un acto extremadamente egoísta. Como el de indiviDUALIZAR el amor. Somos víctimas de un dualismo, por qué reproducir otro entre nosotros. Por qué reproducirnos entre nosotros y reproducir en nuestros descendientes la misma infección. Somos plagios, de otro plagio de plagios, y así sucesivamente. 
Por eso, amados, predico un amor libre. 
OJO! Jamás libertino. 
Pero qué fue de la libertad de amar sin límite. 
Lo que se entiende por amor como sentimiento puro. Sin ánimo sexual, o quizás sí, pero no como base. 
Como base el alma. Como beso una danza. 
Un amor universal. 


lunes, 29 de septiembre de 2014

Otoño

Esta ansiedad me consume. No sé si es lo de dejar de fumar, la fiebre de mi gripe otoñal o la adición de mis dedos a rozar tus labios. 
Pero ansío. Ansío la vida. 
Respiro como a bocanadas. No sé si es por el colapso que oprime mis fosas nasales, por las taquicardias dueñas de una siguiente hemorragia de nostalgia o porque me va a estallar el pecho por la necesidad de besarte. 
Me oprime tu alma, ahora ausente. Aplasta a la mía y la reduce a barro. 
Extraño tus manos acariciando cada milímetro de mi ser. Refugiados en la cama bajo un manto de hojas secas. Inundando las noches de vendaval con vino italiano. Bañados por un sol paradisiaco. Regidos por palmeras que marcaban nuestros pasos. Bailando sumergidos en el océano atlántico. Bendecidos con cada puesta de sol, con cada rayo. De la mano, lo más parecido a un aliado. 
Sí, creo que eres tú. 
Sí, creo que te extraño.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

La desdicha del conocimiento hallada en la desgracia. Habitada entre súplicas, entre llantos y apariencias. El ser aparente que aparece y fecunda tu alma con sed de rabia. Localizaciones desesperadas enfocan la esperanza. De vida. Y la muerte? No se encuentra. Se espera. Anhelando una mañana. Y se demora e inquieta. El suburbio es un nido de paz cuando la ira abunda. Cuando la oscuridad acecha. Las indomables sombras que en mi interior transitan son presas de las vivencias que contiene esta cara. Que se mantiene. Menos en los días de resaca elíptica, cuando la lucidez eclipsa y las generatrices están de parte del vértice. El susurro de las voces que dentro de mí replican. Como chirriantes, como huecas, como muecas del camino que conduce a la sabiduría, que es insípida.
Estoy de pie frente al reflejo que ayer entonó un réquiem por la directriz perdida. La causa una espiral. La consecuencia no se estima. 

martes, 2 de septiembre de 2014

Guardados en baúles. Recopilados como cócteles.

-No quiero seguir siendo tu musa -le dije; ya estoy harta de llenar camas y novelas. Las musas de hoy en día no pasan los 30 y me desgasta, como las calles desgastadas amparan pasos, cables, motores.. Y a lo lejos soy sombra, nubes bajas. Humo disipado entre montañas.
La superficie es el desgaste. Fecundo poesía. Divulgo esperanza. Soy idealista de la vida arrastrada a vivirla, que es lo que todo ello concierne. Y qué es vivir sino morir premeditadamente. Desaprendiendo he comprendido vagas sombras efervescentes de vida, o de muerte. Porque qué puede ser vivir, ¡dime! sino morir premeditadamente.
-Entonces, libérame de esta muerte premeditada- me dijo. 
-El que tiene cuerdas es porque se ata. Yo también quise atarme. Nunca serás libre. -contesté. Nadie es libre. Ni siquiera yo. Juego a ser libre. Sueño que vuelo. La libertad se fecunda igual que la inspiración. Tienes que engendrarla. 
-Y tú, cómo eres capaz? 
-No temo.
Y me fui, claro que me fui. Igual que se van todos. Nadie se queda, mucho menos las letras. Pero esta vez quedó en mi mano el abandono. El abandono del arraigo. El arraigo a lo absurdo. El absurdo de aterrizar. Aterrizajes forzosos. Forzar un despegue y ahora, me indigno yo aquí fumándome la vida. Las horas muertas, tu herida. A falta de mar, buenas son ruinas.